Te adelanto lo más importante: no tiene nada que ver con la contaminación, ni con las Zonas de Bajas Emisiones, ni te va a tocar ponerla en tu coche. Acostumbrados a las pegatinas B, C, ECO y 0 Emisiones, es normal confundirse. Pero la etiqueta roja juega en otra liga: la de la tecnología del futuro. Es un distintivo oficial que ha creado la Dirección General de Tráfico (DGT) para identificar visualmente a los vehículos autónomos o automatizados que están realizando pruebas en las carreteras españolas.
Esta pegatina forma parte de un programa oficial de la DGT (ES-AV) diseñado para evaluar, regular y controlar esta tecnología en vías públicas antes de que llegue al mercado para todo el mundo.
Su objetivo no es prohibir el paso a nadie, sino informar y garantizar la seguridad vial. Principalmente, sirve para tres cosas:
- Avisarnos: Si vas conduciendo, vas en bici o vas a cruzar un paso de cebra y ves un coche con esta pegatina, ya sabes que sus sistemas de conducción autónoma están trabajando (aunque suela ir un técnico supervisor dentro). La idea es mantener una distancia de seguridad.
- Control para las autoridades: La policía y la Guardia Civil saben que si un conductor no lleva las manos en el volante no está cometiendo una infracción, sino realizando una prueba autorizada. Además, incluye un código QR para verificar permisos.
- Registro y control: Ayuda a la DGT a monitorizar estos vehículos, saber por dónde circulan y evaluar su comportamiento en tráfico real.
Esta pegatina no es para conductores particulares.
Los únicos vehículos obligados a llevar esta pegatina roja en el parabrisas son:
- Prototipos en fase de ensayo: Vehículos que prueban sistemas de conducción autónoma (niveles 2 al 5).
- Flotas de investigación: De fabricantes, empresas tecnológicas, universidades o centros de I+D con autorización de la DGT.
- Vehículos teleoperados: Coches controlados en remoto por un operador.